Bueno, nada más hace falta mirar las fotografías para imaginarse la grandiosidad de lo que estamos mirando. Enormes acantilados( cliffs) que reciben continuamente los vientos del Atlántico. El tiempo es cambiante, sale el sol, se nubla, llueve, hace viento... Es necesario, por si acaso, llevar ropa de abrigo, incluso en pleno mes de agosto. Yo iba bien forrado con un anorak de montaña, pañuelo al cuello y boina de fieltro y os aseguro que no me sobraba nada, ni el café con leche muy caliente que me tomé en la cafetería de la entrada( hay que pasaar por taquilla, pero es barato y merece la pena).
http://es.wikipedia.org/wiki/Acantilados_de_Moher
Abrigaos bien y no os acerquéis demasiado al borde, es de vértigo.