



Aunque no van ligados la música con la comida, son, sin embargo, excelentes compañeras. Mientras comia en la terraza del restaurante Tormes, junto al museo Picasso, recomendable sin lugar a dudas, una pareja comenzó a dar toques de flamenco y cuando marcharon éstos se instaló un guitarrsiat fantástico. Toques de Paco de Lucía, pero también de guitarra clásica.
Mientras tanto el pescaíto frito salía de los fogones del Tormes. Calamarcitos y boquerones victorianos y ¡ que viva Málaga!
2 comentarios:
¡¡¡Qué viva, qué viva siempre!!!
¡ Y que viva! ¿ conocías el Tormes?
Saludos.
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